Skip to content
Una exposición homenajea la amistad entre Sorolla y Benlliure


Escultura que forma parte de la exposición ‘Sorolla y Benlliure. Una amistad, la de dos artistas. / Luis Millán / EFE

El museo que lleva al hombre del pintor valenciano exhibe ocho esculturas, entre ellas un busto de la hija del maestro del realismo

Una exposición homenajea la amistad entre Sorolla y Benlliure

El Museo Sorolla indaga en la fraternal amistad entre el pintor valenciano y Mariano Benlliure con una exposición que reúne una serie de piezas que el escultor obsequió al insigne artista, entre ellas una talla de Velázquez que nunca antes había sido expuesta.

Joaquín Sorolla y Mariano Benlliure no fueron sólo dos de los más grandes artistas del siglo XIX y principios del XX. Los dos maestros del realismo fueron, ante todo, dos buenos amigos. Dos valencianos afincados en Madrid que vivieron para crear un arte único, que tuvo éxito tanto en España como en el extranjero. Ambos ganaron la medalla de oro en la Exposición Universal de París de 1900 y fueron aclamados en su tierra con grandes honores.

Ambos estaban imbuidos de un espíritu viajero que los movía a exponer en Estados Unidos, Francia, Chile, Argentina o Cuba, al tiempo que compartían proyectos comunes, como la creación de un Palacio Permanente de Bellas Artes e Industrias en Valencia, una ambiciosa iniciativa que no no prosperar, ni la organización de exposiciones de la Juventud Artística Valenciana. Su relación comenzó cuando ambos eran adolescentes en Valencia y duró toda su vida, hasta la muerte prematura de Sorolla a los 60 años.

El fruto de una amistad tan duradera se concretó en una serie de intercambios artísticos. Sorolla retrató a Mariano Benlliure y su familia, le regaló cuadros cariñosamente dedicados: «a mi amigo», «a mi hermano». El escultor, consciente de lo mucho que le gustaba la escultura al pintor, le obsequió una pequeña colección de bronces y una vaciada en yeso, así como un jarrón decorativo de cerámica, piezas que hoy, en el 75 aniversario de la muerte del escultor, se reúnen para la primera vez en una sala del Museo Sorolla.

Organizada por el Museo Sorolla y la Fundación Museo Sorolla, la exposición ‘Una amistad, dos artistas: Sorolla y Benlliure’, que se inaugura mañana y permanecerá abierta hasta el 2 de octubre, aspira a ser un homenaje no solo al escultor Mariano Benlliure Gil, sino también a la amistad que cultivaron los dos artistas. Una relación que se extendió a sus esposas y familiares, y que llevó a Mariano Benlliure a iniciar a Elena Sorolla García, la hija menor del pintor, en el arte de la escultura, disciplina en la que fue pionera en su época.

hermandad perdurable

Esta amistad continúa hoy entre los descendientes de ambos artistas que mantienen vivos estos lazos fraternales. Comisariada por Ana Muñoz Martín y Covadonga Pitarch Angulo, la exposición reúne ocho esculturas, entre las que destacan los retratos de Sorolla: una placa de perfil de bronce que el escultor realizó para homenajear los éxitos alcanzados por el pintor en 1909, cuando se celebró la exposición individual que se llevó a Nueva York batió todos los récords imaginables de crítica, ventas y audiencia; o el busto de piedra caliza que desde 1932 recibe a los visitantes en el jardín del Museo y muestra a Sorolla haciendo lo que más le gustaba: pintar al sol.

En la exposición destaca el yeso de un ‘Estudio para el monumento a Velázquez’, obra que se expone al público por primera vez y que tiene el interés de ser uno de los yesos mejor conservados del autor. También destacan los retratos del fotógrafo Antonio García Peris, suegro de Joaquín Sorolla, pieza realizada en bronce que fue un regalo del pintor a su mujer, y el de María Sorolla García, hija mayor del artista, que Benlliure regaló a la descendiente del pintor cuando ésta se casó.

Además de estas piezas escultóricas, la exposición incluye un jarrón de cerámica decorativa, tres dibujos —que en realidad son tres caricaturas, dos de Sorolla y una de Benlliure— y un conjunto de fotografías y cartas con las que el Museo quiere contextualizar la amistad del dos artistas

Dispuesta en la primera sala del Museo Sorolla, estudio que Sorolla utilizó, entre otras funciones, para organizar la exposición póstuma de Aureliano Beruete, íntimo amigo de la familia y paisajista, la exposición retoma los homenajes que Sorolla inició en vida, desde de nuevo con una de las figuras más importantes del panorama artístico español y una de las personas fundamentales en la vida del pintor valenciano. La exposición se acompaña de una guía que incluye textos de los comisarios y de Lucrecia Enseñat Benlliure y Blanca Pons-Sorolla, descendientes de Mariano Benlliure y Joaquín Sorolla, respectivamente, y ambos buenos amigos.


Sp grp1

No todas las noticias en el sitio expresan el punto de vista del sitio, pero transmitimos estas noticias automáticamente y las traducimos a través de tecnología programática en el sitio y no desde un editor humano.