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Los románticos que se reían del prójimo, del poder y de la muerte


‘Carnaval de París’, acuarela de la serie ‘Los bourbones en pelota’. / biblioteca nacional de españa

Una exposición en el Museo del Romanticismo repasa las claves del humor sulfúrico y gráfico decimonónico

miguel lorenci

Madrid. Hasta los más melancólicos y apegados a la muerte, esos románticos tan aficionados a los duelos oa matarse por amor o por desamor, como Mariano José de Larra, necesitaban reírse tanto de la parca como de su prójimo y poder. Así lo demuestra la entretenida exposición ‘Por una sonrisa, un mundo’ que el Museo Nacional del Romanticismo acoge hasta el 26 de febrero y que lleva por subtítulo ‘Caricatura, sátira y humor en el romanticismo’. Muchas de las 42 piezas expuestas, algunas divertidísimas, no se exhiben habitualmente por exigencias de conservación y su extrema sensibilidad a la luz.

La exposición revela lo macabro, sulfúrico e hilarante que era el humor de nuestros tatarabuelos. Explora sus claves y sus autores, “para demostrar que los códigos actuales que nos hacen reír entroncan y están más cerca de los del siglo XIX de lo que parece”, según la comisaria, Mónica Rodríguez Subirana.

Es decir, aunque de otra manera, nos reímos hoy casi tanto como hace dos siglos, cuando sin radio, cine ni televisión, la prensa, con todas sus modalidades y recursos gráficos, era el gran vehículo de transmisión del humor. .

La exposición rescata entre las publicaciones decimonónicas series tan salvajes como ‘Los Borbones en pelota’, de la que quedan dos acuarelas. Firmada por la todavía desconocida SEM, es la colección satírica más ácida y bizarra de su época. A menudo pornográfico, fue el epítome de la crítica a Isabel II, una soberana a la que retrata fornicando en grupo con su camarilla o practicando la bestialidad con un burro. Unas imágenes impensables hoy en día, en la era de la corrección política.

Hay préstamos de la Biblioteca Nacional como el dibujo ‘Lady Macbeth’ de Valeriano Domínguez Bécquer, y piezas históricas de la Biblioteca del Museo del Romanticismo con técnicas y formatos muy diversos, entre ellos la sátira, la caricatura y la ilustración.

Los temas centrales del programa son el uso «político» de las caricaturas y la crítica social. La caricatura fue un arma política utilizada para ridiculizar a los monarcas y gobernantes retratados en situaciones grotescas, humillantes o bochornosas. Aunque la prensa satírica sufrió durante todo el siglo una estricta censura, representada con tijeras en una de las litografías expuestas, la Gloriosa Revolución de 1868 provocó una fiebre caricaturesca, con el uso de la litografía y la cuatricromía en revistas como ‘La Flaca ‘ .

Una ilustración repleta de fotógrafos ofreciendo retratos y otra con una familia que envejece en un viaje en tren son ejemplos de la ácida crítica social que se burlaba de todo: nuevas modas, usos y costumbres, espectáculos y exposiciones, avances técnicos y científicos… A pesar de la hecho de que en el ámbito político las mujeres sólo aparecen representando a Isabel II o como alegorías de España, en la crítica social las mujeres son objeto de burlas machistas y misóginas sobre sus intereses «banales» y sus reivindicaciones fuera del hogar. .

estereotipos

Entre otros muchos estereotipos burlados, los románticos fueron ridiculizados por su apariencia, sus actitudes y gustos, y por cuestiones como el duelo o el suicidio por amor. Por su parte, los románticos se burlaban de los clásicos o ‘clasiquinos’ y de sus publicaciones, como la revista ‘El Artista’, que muestra diversas litografías de Federico de Madrazo. Como él, otros notables artistas románticos cultivaron la sátira y la caricatura: Valeriano Domínguez Bécquer, Francisco Lameyer o Leonardo Alenza, cuyas célebres ‘Sátiras del suicidio romántico’ están en la muestra. Destaca la figura de Francisco Ortego, reconocido como el primer grafista y uno de los más renombrados del siglo XIX con varias obras en la exposición.

La exposición finaliza con la ‘colección de sonrisas’, láminas con fotografías tipo ‘carte de visite’ con caricaturas de personajes ilustres como Ramón Mesonero Romanos y Eugenia de Montijo. Y con otros inventos y artilugios ópticos que recurren al cómic, como las escenas grotescas de la pantalla con placas de linterna mágica, antecesora del cine.


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