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La guerra fiscal amplía la brecha fiscal entre Madrid y Cataluña


Bonificaciones, deflación, notables diferencias en el número y tipos de impuestos propios… el variado mapa fiscal de las comunidades autónomas en España vuelve a poner de manifiesto la brecha competitiva que se ha abierto entre ellas y que, previsiblemente, seguirá ampliándose tras la reformas emprendidas por algunas regiones en las últimas semanas.

En este escenario, Madrid se presenta como la comunidad fiscal más competitiva, ampliando en tres décimas su distancia con Cataluña, hasta los 2,86 puntos, que ocupa la última posición en el índice regional elaborado por la Fundación para el Avance de la Libertad y la Fundación Fiscal.

Hay que tener en cuenta que el indicador aún no incluye las reformas anunciadas por varias comunidades en las últimas semanas. Es decir, la brecha podría ser aún mayor en la próxima edición del indicador, que se calcula en función de la evolución de impuestos como el de Sucesiones y Donaciones, el Patrimonio o la sección autonómica del IRPF, junto con los impuestos de cada comunidad autónoma .

Madrid repite en el primer puesto tras eliminar impuestos propios y rebajar 0,5 puntos el IRPF, mientras que la peor situación la catalana aumenta los tramos del IRPF.

Como recuerdan los autores del informe, a pesar de haber rebajado el tipo mínimo del IRPF en 1,5 puntos hasta el 10,5%, «haber aumentado el número de tramos y haber declarado inconstitucional el mínimo personal» está detrás de la pérdida de competitividad fiscal en Cataluña, que además tiene tres veces más impuestos regionales que el resto de comunidades.

Casi al mismo nivel que Cataluña, la comunidad valenciana también se sitúa en la parte baja de la tabla, especialmente ante uno de los sistemas «más gravosos» en Sucesiones, Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados.

En lo más alto de la tabla, y sólo por detrás de Madrid, se sitúan Vizcaya, Álava y Guipúzcoa, que ocupan la segunda, tercera y cuarta posición, respectivamente. «En el año 2022 los ayuntamientos han deflactado el tipo del IRPF y los mínimos personales y familiares. Además, debido a los altos niveles de inflación, han anunciado una nueva deflación del 4% de la tasa que debería haber entrado en vigor el 1 de septiembre”, dice el documento.

Los expertos consideran, de hecho, que Guipúzcoa podría mejorar su posición si elevara el escudo fiscal y las deducciones en el Impuesto sobre el Patrimonio al nivel de Vizcaya, reduciendo al mismo tiempo el tipo impositivo.

Además, señalan que los tres ayuntamientos podrían aumentar la bonificación de los rendimientos netos del trabajo e igualarla a la de las comunidades de régimen común, «para que los contribuyentes con ingresos brutos de 15.500 euros no paguen más que en las demás comunidades».

Comparación con Europa

Como novedad de este año, el informe también compara las comunidades españolas con otros países europeos, para poner de manifiesto que las regiones nacionales tienen tipos impositivos superiores a la media tanto en renta, como en patrimonio y sucesiones.

En Impuesto sobre la Renta, todas las Comunidades Autónomas y las tres Diputaciones Forales Vascas tienen tipos impositivos marginales máximos por encima de la media de los países analizados (42,94%). Además, diez comunidades autónomas, Comunidad Valenciana (54%), Navarra, La Rioja, Canarias, Asturias, Cantabria, Cataluña, Aragón, Baleares y Extremadura, más las tres diputaciones forales vascas tienen un tipo impositivo máximo superior al Alemania (47, 5%).

Madrid es la única comunidad que ha mantenido un tipo impositivo máximo del 45%, en línea con otros países europeos como Alemania, Reino Unido, Luxemburgo, Suiza, Noruega, los países del Este de Europa o los países bálticos.

“España es, con diferencia, también el país con mayor impuesto sobre el Patrimonio, un impuesto que casi ha desaparecido y solo se mantiene en Suiza, a nivel cantonal, y en Noruega”, insisten los expertos.

Las comunidades autónomas ocupan los primeros puestos al aplicar un tipo impositivo máximo que va del 3,75% en Extremadura al 1,88% en Galicia. Le siguen Noruega con un 1,1%, Suiza con un 0,702% y Madrid con un 0%, debido a la bonificación que la comunidad autónoma aplica correctamente desde hace años.

Desde la Fundación consideran que, para que las comunidades autónomas sean competitivas tanto a nivel regional como internacional, «es necesario no sólo reducir el tipo máximo sino también suprimir o bonificar el 100% del impuesto sobre el patrimonio, siguiendo el ejemplo de Alemania, Suecia, Finlandia, Italia o la vecina Francia».

En cuanto al Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, el tipo máximo del impuesto una vez aplicados los coeficientes multiplicadores por parentesco y bienes preexistentes alcanza el 87,6%, el impuesto más alto de toda Europa.

Además, quince de los países europeos que aún mantienen el impuesto tienen tipos impositivos máximos inferiores a los de cualquier comunidad autónoma española. Los expertos consideran que, dada su reducida capacidad recaudatoria (0,58% de la recaudación total del impuesto) y el impacto negativo que tiene el impuesto sobre la actividad empresarial, el ahorro y el empleo, «el
Responsables políticos deberían considerar su derogación completa como lo hizo Suecia hace casi dos décadas«.


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