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La guerra entre Rusia y Ucrania hace que la seguridad de Georgia sea imperativa


A medida que las sanciones internacionales paralizan la economía rusa, el Kremlin podría volverse cada vez más desesperado por atacar los intereses económicos occidentales cerca de sus fronteras. Una de las principales vulnerabilidades son las arterias energéticas y las rutas de transporte que conectan la cuenca del Caspio con Europa y evitan Rusia. Los principales oleoductos y gasoductos atraviesan la mayor parte de Georgia, un aliado confiable de EE. UU., socio de la OTAN y aspirante a la Unión Europea (UE), cuyo territorio ya está parcialmente ocupado por las tropas rusas, y que debe recibir una mayor protección occidental.

Georgia es un estado clave de tránsito de petróleo y gas no ruso a los países europeos, incluidos los oleoductos Bakú-Tbilisi-Ceyhan y Bakú-Tbilisi-Supsa, y el Corredor de Gas del Sur. Este último entregará 16,2 bcm de gas natural a la UE y Turquía a finales de este año. Los planes para duplicar este volumen se acelerarán debido a la guerra de Rusia contra Ucrania y reemplazarán hasta el 17 por ciento de las entregas actuales de gas ruso a la UE y Turquía. Estos oleoductos cada vez más importantes están amenazados, ya que las fuerzas rusas que ocupan la cercana región de Tskhinvali podrían capturarlos rápidamente, cortar la vital Autopista Este-Oeste y dividir Georgia por la mitad.

Los países occidentales se están moviendo hacia un embargo integral sobre las exportaciones de petróleo y gas de Rusia para privar a Moscú de los ingresos que alimentan su guerra contra Ucrania. Georgia ha sido un firme defensor de Ucrania al unirse al régimen de sanciones internacionales incluso cuando enfrenta nuevas amenazas del ejército ruso que ya controla el 20 por ciento del territorio georgiano y coloca tanques a solo 40 millas de la capital de Georgia, Tbilisi. En agosto de 2008, Rusia se apoderó ilegalmente de las regiones de Abjasia y Tskhinvali (Osetia del Sur) de Georgia y las declaró repúblicas independientes, de manera similar a las acciones del Kremlin en el Donbas de Ucrania.

Una mujer que se manifestaba por la paz sostiene una paloma cerca de una bandera georgiana.
OLIVIER LABAN-MATTEI/AFP vía Getty Images

Después de la invasión de Georgia, Moscú no se enfrentó a ninguna sanción occidental significativa, incluso cuando violó el tratado de paz negociado por los representantes de la UE. La falta de acción occidental frente a la agresión de Rusia animó al Kremlin a planificar sus ataques contra Ucrania. Tbilisi entiende mejor que cualquier capital la importancia de imponer sanciones punitivas para socavar la agresión. El Banco Nacional de Georgia (NBG) anunció que operará de acuerdo con las importantes sanciones financieras impuestas a Rusia por la comunidad internacional. El gobierno ha defendido internacionalmente la independencia y la integridad territorial de Ucrania, votó a favor de expulsar a Rusia del Consejo de Europa y se encuentra entre los 38 países que instan a que se investiguen crímenes de guerra en la Corte Penal Internacional (CPI). Hasta la fecha, Georgia ha enviado aproximadamente 140 toneladas de ayuda humanitaria a Ucrania.

Todos los gobiernos de Georgia, respaldados por un abrumador apoyo público, se han comprometido firmemente a integrarse en las estructuras occidentales. Georgia es parte del pacto Associated Trio, firmado con Ucrania y Moldavia en mayo de 2021, que ha presionado para ingresar en la UE. A principios de marzo de 2022, los tres países solicitaron formalmente su ingreso en la UE. El proceso de integración se inició en 2014 cuando Georgia y la UE firmaron un Acuerdo de Asociación, y desde entonces Tbilisi ha implementado un amplio paquete de reformas económicas y legales. Las aspiraciones de Georgia de ser miembro de la UE siguen siendo un objetivo constante y el gobierno actual se aseguró de que se adoptara en la constitución.

Sin embargo, la base del desarrollo económico es la seguridad nacional, y cada gobierno georgiano ha seguido un camino hacia la membresía en la OTAN a través de vínculos más estrechos con la Alianza. Es imperativo que EE. UU. y la OTAN eviten que Moscú genere nuevos conflictos regionales, y Georgia presenta una oportunidad ideal para disuadir a Moscú a través de compromisos más fuertes con la defensa del país. Este año se cumplen 30 años desde el establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Georgia. El primer ministro Irakli Garibashvili ha subrayado que Georgia está comprometida con el fortalecimiento del acuerdo de asociación estratégica firmado en 2009. Se pueden emprender varias iniciativas nuevas, incluida la mejora de las capacidades militares de Georgia, los acuerdos bilaterales de libre comercio y un apoyo más activo para la integración del país en las instituciones occidentales.

Washington y Bruselas deben ayudar a Georgia a desarrollar su infraestructura energética, puertos, aeropuertos y rutas de transporte que son fundamentales para Europa y Occidente. A medida que Rusia se debilita a raíz de las onerosas sanciones internacionales, Washington y Bruselas tendrán mayores oportunidades para proteger la seguridad de Georgia y, a su debido tiempo, ayudar a restaurar pacíficamente la soberanía georgiana en sus fronteras internacionalmente reconocidas.

Janusz Bugajski es miembro sénior de la Fundación Jamestown en Washington, DC Es coautor de Desunión euroasiática: los flancos vulnerables de Rusia con Margarita Assenova. Su nuevo libro, Estado fallido: una guía para la ruptura de Rusiase publicará en mayo.

Las opiniones expresadas en este artículo son del autor.


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