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La gasolina no cae al ritmo del petróleo, que ya está a precio de antes de la guerra


El diésel está un 22% más caro desde la invasión rusa y la gasolina un 13% pese al descenso que están experimentando en las últimas semanas

Que “la gasolina sube como un cohete, pero baja como una pluma” -lo que señaló Competición- es un hecho que se vuelve a confirmar. Y es que el precio del petróleo de referencia, el barril de clase Brent, inició una caída desde mediados de mayo que lo ha vuelto a situar por debajo de los 100 dólares -el precio comenzaba ayer en 97,4-, movimiento que supone volver a los valores. ​antes de la invasión rusa de Ucrania, el conflicto que está estallando cuesta energía.

Por otro lado, el precio de la gasolina no reproduce este patrón o, al menos, no lo hace con la misma inmediatez. El hecho de que concurran varios factores más, como los impuestos -que suponen el 43,8% del precio en la gasolinera- no deja de doler que el precio medio del gasóleo ayer se pagara en 1,81 euros, un 22% más que el día anterior. 23 de febrero, justo el día antes de que las tropas de Vladimir Putin entraran en Ucrania. En el caso de la gasolina, la subida es del 13% con los 1,80 euros el litro de media que se tuvo que pagar ayer en las gasolineras de España.

Estas referencias son sin aplicar la subvención que paga el Gobierno de 20 céntimos el litro. Una ayuda que sí sirve para dejar el coste del carburante en niveles muy similares al del pasado mes de febrero, cuando el litro de gasolina se pagaba a 1,60 euros y el gasóleo a 1,49 euros.

El caso es que las siete semanas de caída de precios que acumulan los combustibles no son suficientes. Desde la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) señalan que “el precio de la gasolina no está directamente relacionado con el precio del barril de petróleo”, ya que hay otros factores que lo determinan. Recuerdan que el mayor impacto lo generan los impuestos, con el 42,8%, seguido del petróleo y las materias primas, con el 41,6% y el 13,2% de los costos de distribución y refinación, proceso que también requiere consumo de energía. Según la asociación, el margen bruto se reduce al 1,4% de lo que paga el cliente en la gasolinera.

Caída del consumo

Mientras tanto, la primera mitad del año ha consolidado unos balances en las principales petroleras europeas -Shell, Total, Equinor, Eni o Repsol- con beneficios récord que triplican los resultados del año pasado. Unos beneficios que llegan tras dos años muy complejos por la pandemia y la caída del consumo, pero que ahora se basan precisamente en una recuperación de la actividad y la subida de precios.

El precio del petróleo ha comenzado una rápida caída desde mediados de mayo, cuando el barril de Brent cotizaba a $123, a $94,12 la semana pasada. El movimiento es propio de una caída del consumo y de un escenario preludio de una recesión, fenómeno que ya se da en Estados Unidos.

Además, los países exportadores de petróleo (OPEP) anunciaron hace unas semanas un aumento de la producción de hasta 648.000 barriles y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en su visita a Arabia Saudí el mes pasado sentó las bases de un acuerdo para un aumento de la producción de petróleo del país árabe para ayudar a mantener la tendencia a la baja de los precios. Las dudas de China y su política de ‘covid cero’ empujan también al consenso del mercado a apuntar a una tendencia a la baja de los precios del crudo hasta 2023.


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