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Vargas Llosa: «En el imaginario de Galdós no existiría un monstruo como Putin»


Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura en 2010, en el Ateneo de Madrd. / EP

«La vulgaridad que tanto le reprochaban es parte de su atractivo», dice el premio Nobel del autor de ‘Episodios Nacionales’, a quien dedica su último libro

Vargas Llosa: «En el imaginario de Galdós no existiría un monstruo como Putin»

«En la literatura de Pérez Galdós no habría sitio para un monstruo como Putin». Así lo cree Mario Vargas Llosa (Arequipa, 86 años), escritor, premio Nobel de Literatura y académico de la RAE que dedica su último libro al autor de ‘Episodios Nacionales’. ‘La mirada tranquila (de Pérez Galdós)’ (Alfaguara), es un repaso pormenorizado a toda la obra del controvertido escritor canario, pináculo de muchas de las letras del siglo XIX y al que otros tantos negaban el pan y la sal diciendo que sus libros «olían a cocina. El premio Nobel peruano-español, que leyó toda su obra de cabo a rabo durante 18 meses, cree que esa vulgaridad es parte de su genialidad.

“Este libro es fruto de la pandemia y de la lectura sistemática de los ‘Episodios’, las novelas, el teatro y buena parte de los artículos de Galdós”, explicó su autor en el mismo Ateneo de Madrid del que Galdós era socio 2.762. «Era un gran escritor, pero muy irregular. No rehacía sus textos una y otra vez, ni era un perfeccionista como Flaubert, sino que firmaba obras maestras y otras imperfectas. Cuando acertó, lo hizo de forma notable, como sucedió con ‘Fortunata y Jacinta’ o ‘Misericordia’, diagnostica Vargas Llosa.

Hoy parece «increíble» la hostilidad que suscitó Galdós en su propio país. «Tenía sus partidarios, por supuesto, pero me temo que sus opositores eran más numerosos», escribe Vargas Llosa. Contó cómo cuando tenía 60 años y su obra casi terminada, Galdós fue nominado al Premio Nobel por 500 periodistas e intelectuales españoles que enviaron una carta a la Academia Sueca exigiendo el galardón que nunca llegaría. Años después se supo que otro grupo aún mayor de compatriotas había pedido lo contrario: que se negara el premio por considerarlo sumamente popular. Tanto es así que Valle-Inclán le otorgó la imperecedera etiqueta de «garbancero» que llegó a Juan Benet.

Hoy Vargas Llosa no se atreve a decir si el autor canario habría merecido o no el mismo galardón que recibió en 2010. «Es difícil descifrar esa polémica, pero lo cierto es que Galdós no fue considerado un gran escritor. Se le acusó de vulgar y de vulgar, insisto, aunque creo que la vulgaridad quizás sea parte de su atractivo», apunta.

El autor de ‘La casa verde’ o ‘Pantaleón y los visitantes’ cree que la Academia Sueca «es generalmente coherente» en sus decisiones. Que otorga su premio «a escritores influyentes consagrados por su popularidad», pero que, aun así, «a veces se equivoca y subestima o sobrevalora a algunos autores». Pero hoy, con la libertad que otorga la distancia, cree que «la obra de Galdós tiene una trascendencia enorme».

Reiterando que «no era un perfeccionista» y que «no pertenecía a la sección de cultivar estilistas», Vargas Llosa elogia especialmente su proyecto ‘Episodios Nacionales’. «Presenta de forma ligera, moderna, cómoda y amable los grandes acontecimientos del siglo XIX en los que se fija el sentido histórico de España», dice. También recuerda que Galdós planeó «algo más complejo», con sus ‘Episodios’, pero que «le distrajo el teatro, donde triunfó y empezó a ganar dinero». También elogia «el gran esfuerzo de objetividad» del escritor canario, «que superaba sus propias ideas y es muy respetuoso con los hechos históricos».

“Es un gran autor y su obra es una de las más notables de la novela, y eso que los ‘Episodios’ no son una idea original”, resume. «También es cierto que, a pesar de haber leído casi todo lo relevante de su época y de no interesarse por la revolución novelística que se estaba produciendo en Europa, pocos escritores han tenido la maestría para llegar al lector que ha tenido Galdós».

sin perversidad

Desde el rey para abajo, Don Benito retrató a miles de personajes y brilló especialmente en los de la clase media. Pero Vargas Llosa cree que en su imaginario “no entraría un monstruo como Vladimir Putin”. “Galdós no tuvo una imaginación perversa para retratar el equivalente del gran líder político, capaz de organizar masacres. Estaba más allá de su literatura imaginar tal monstruo”, reiteró. “Se sentía más cómodo con aquellos personajes de la burguesía española que acabaría imponiéndose y que supo prefigurar, aunque también tenía una mirada hacia los pobres o los miserables”, afirma.

Sin querer desmerecer a Galdós, reitera que ‘La regenta’ de Clarín «era más moderna» pero que el canario «hizo lo que Balzac, Zola y Dickens hicieron en sus respectivas naciones: contar en novelas la historia y la realidad social de su país». . «Con sus ‘Episodios’ estuvo en la línea de aquellos, convirtiendo el pasado vivido en materia literaria, poniendo a disposición del gran público una versión entretenida, animada, bien escrita, con personajes vivos y sólida documentación de un siglo decisivo en la historia de España», concluye.


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