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Uno de los narcotraficantes más buscados del mundo, que fingió su propia muerte por Covid en Marbella, finalmente ha sido capturado


Sergio Roberto de Carvalho, arriba a la derecha. / sur

La historia se lee como un guión de película, pero finalmente fue rastreado en una operación que utilizó inteligencia proporcionada por varios países, incluidos EE. UU., Brasil, Portugal y España.

JUAN CANO málaga

La justicia finalmente ha alcanzado a Sergio Roberto de Carvalho. Justicia no divina, muy terrenal: tras tres años prófugo, esquivando policías de todo el mundo e incluso fingiendo su propia muerte por Covid en Marbella, Carvalho, considerado uno de los mayores narcotraficantes del mundo, ha sido detenido.

Fue capturado en Budapest por la policía húngara que trabajaba en colaboración con la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos y Europol, en una operación que utilizó inteligencia proporcionada por varios países, incluidos EE. UU., Brasil, Portugal y España.

La historia de Sergio Roberto de Carvalho suena a guión de cine. Este ciudadano brasileño, que fue expulsado del ejército por narcotráfico y lavado de dinero, ha saltado de un país a otro como un artista del escape. La policía española incluso lo fotografió en Portugal, pero siempre logró evitar ser atrapado y borró todo rastro de dónde había estado.

El Brigada Central de Estupefacientes (BCE) lo considera uno de los mayores narcotraficantes de los últimos años. Tras salir de Brasil se refugió en Marbella, bajo el nombre de Paul Wouter, surinamés de 57 años. Esa identidad duró poco, pues la investigación policial Titán II lo asoció con un alijo de 1.700 kilos de cocaína que habían sido enviados a Galicia. Un total de 19 personas fueron acusadas de estar involucradas en esa operación de drogas.

muerte por covid

La fiscalía quería que Paul Wouter fuera encarcelado por 13 años y comenzó a armar el caso en su contra. Sin embargo, días después, el juzgado de Galicia que tramitaba el caso recibió un certificado de defunción a nombre de Paul Wouter. La pandemia proporcionó la coartada perfecta para que no se investigara su muerte, ni se le hiciera una autopsia. Wouter había muerto de Covid-19 en su casa de Marbella, al menos en papel. El certificado estaba fechado el 29 de agosto de 2020 y parecía haber sido firmado por un médico local. También dijo que Wouter había sido incinerado.

Poco después, las autoridades brasileñas advirtieron a sus homólogos en España -que habían archivado el caso en su contra- que las huellas dactilares de Wouter coincidían con las de Sergio Roberto de Carvalho. Eran la misma persona. En ese momento Interpol, las autoridades brasileñas y la policía española sospecharon que esta supuesta muerte era solo un intento de desviarlos, por lo que continuaron su búsqueda.

Ahora creen que después de fingir su muerte cruzó a Portugal y de allí escapó en aviones privados a Dubai o Ucrania, donde obtuvo otra identidad falsa para seguir desplazándose sin ser visto. No funcionó. La DEA lo localizó en Budapest, y ahora finalmente lo han atrapado.


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