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Mayorga ve en el teatro, con su sencillez y simplicidad, el arte del futuro


Oviedo (EFE).- La sencillez de representar un texto sobre un escenario por un actor que finge «ser lo que no es» ante un espectador «que finge que se lo cree» y el pacto que en ese momento se genera entre ambos constituye una experiencia «imbatible» que hace del teatro «el arte del futuro» pese a la inmensa oferta cultural que facilita la tecnología, un juicio del dramaturgo Juan Mayorga.

Mayorga (Madrid, 1965) se ha expresado así en la rueda de prensa que ha ofrecido antes de recibir el próximo viernes el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2022 por una obra «de enorme calidad, hondura crítica y compromiso intelectual» que condensa « acción, emoción, poesía y pensamiento», un galardón que le convierte en el tercer dramaturgo en obtenerlo tras Francisco Nieva y Arthur Miller.

Un premio que le abruma

Un premio, ha asegurado, que le excede y que le abruma y que permite poner en valor la escritura teatral, un género «a veces no considerado y arrinconado» en el país de Valle Inclán, Calderón, Lope o García Lorca «entre otros gigantes » y, pese a ello, el espacio dedicado a la literatura dramática, ha ironizado, se utilizaba en alguna gran librería para ubicar las mesas donde envolver los regalos.

«Se me ha elegido a mí como se pudo haber elegido a otro autor», ha apuntado tras señalar que el teatro vive un momento «interesante» en España, en cuyos escenarios suceden cosas muy importantes y hay dramaturgos como Alfredo Sanzol, Lluisa Cunillé o Lucía Carballal «que merecerían más atención».

El dramaturgo Juan Mayorga en un encuentro con la prensa en Oviedo. EFE/JLCereijido.

Aunque prefiere olvidarse de la melancolía por esa circunstancia y celebrar el hecho de que el teatro sea reconocido, Mayorga, tras parafrasear a Borges y su definición del teatro como ese «pacto de fingidores» entre actor y espectador, ha señalado que la experiencia que ofrece la dramaturgia a alguien que sale de su casa para encontrarse con otras personas y reír, llorar o indignarse junto a ellas «no puede ser superado por las ficciones que ofrecen las plataformas».

«Es de los pocos lugares donde nos encontramos en asamblea, con la polis, con la ciudad», ha apuntado al recordar la emoción que sintió en las primeras representaciones tras e confinamiento por la pandemia al ver «la gratitud» con la que los espectadores reconocían el esfuerzo de los actores. «Sí, soy decididamente optimista, el teatro es el arte del futuro», ha proclamado.

Un matematico que pide teatro en la escuela

Matemático de formación, además de filósofo, y profesor durante cinco años de esa asignatura – «una extraordinaria creación de la imaginación humana»-, Mayorga ha asegurado que esa ciencia le forjó también como dramaturgo entre otras razones porque los matemáticos son capaces «de encontrar expresiones muy simples para realidades muy complejas», algo similar a lo que se busca en el teatro.

El mejor actor, ha señalado, es el que se retrata a su personaje con un gesto; el mejor dramaturgo el que, al atribuirle una frase, «muestra su luz o su herida», y en esa coincidencia aprecia el vínculo con entre las matemáticas y también el teatro, una disciplina que, a su juicio, debería situarse «en el centro mismo del hecho educativo y no en sus márgenes» como actividad extraescolar.

Mayorga, al igual que pidió para la danza la bailaora María Pagés, distinguida junto a Carmen Linares con el galardón de las Artes, ha reivindicado así la presencia de la dramaturgia en el sistema educativo dado que el teatro es también «una escuela de libertad, de responsabilidad y de conocimiento del otro». «Ojalá yo hubiera danzado en la escuela», ha señalado. EFE

Edición web: Gorka Vega.


efe

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