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David Belenguer: «Era impensable y es incomprensible que el Tondela juegue la final de Copa»


Pedir. Copa Final. Histórico para Tondela…

Respuesta. Sí, la verdad es que es algo incomprensible, como si un equipo de la Regional de España llegara a la final de Copa. Era algo impensable hace tres o cuatro años, cuando llegamos aquí, bueno, en toda la historia de Tondela, y la Gente todavía no se cree que vamos a jugar la final del Taa y la final del Supertaa en finales de julio. Para un club tan interior y pequeño como este, tener la oportunidad de jugar dos finales nacionales es un momento muy bonito y emotivo. Tienes que disfrutarlo.

P. Circula un vídeo en el que, hablando de las dos finales a las que llegó el Getafe, acaba diciendo que me gustaría que el Tondela jugara una. Algo de profeta ha tenido.

R. Es cierto. Me lo han recordado estos días y tiene gracia, pero no pretendo ser profeta porque nunca pensé que pasaría. Jugar a la Taa es muy difícil para un club como el nuestro. Hay que aprovecharlo y dar lo mejor de uno, porque no sabes cuándo volverán estas oportunidades… o si volverán. A ver si acabamos de tocar la campana.

El P. Porto acaba de ganar la Liga…

R. Si juegas una final, lo normal es que tengas un rival duro. En un campeonato no, porque se nota más la entidad de los clubes, pero en un partido puede pasar cualquier cosa: ellos tienen un mal día, tú tienes un buen día, que el entrenador dé en la clave a la hora de planificar el partido y que la clave los jugadores tanto ofensiva como defensivamente tienen éxito. Por eso es el fútbol, ​​por eso es tan bonito… porque es quizás uno de los únicos deportes en los que puede pasar algo así.

Hay que aprovecharlo, porque no sabes si estas oportunidades van a volver».

David Belenguer (presidente de Tondela)

P. Retrocediendo en el tiempo, ¿cómo llega David Belenguer a Tondela?

R. Por una serie de coincidencias que se dan a lo largo del tiempo. Llega un momento en el que ves la oportunidad de dar el paso adelante. Lo di y aquí vine, primero dentro de un grupo que manejaba varios clubes pero que se disolvió por problemas económicos y estructurales, entonces esos clubes se separaron y ahora cada uno se maneja individualmente.

P. Pero pudiste dejarlo entonces… ¿ya se ha creado un vínculo personal?

R. Naturalmente. Entrar en un club tiene su parte de responsabilidad, porque este no es un trabajo cualquiera. Para los que estamos en la gerencia, termina habiendo un vínculo personal importante, porque si no lo hay, es difícil administrar bien. Con eso dimos el paso adelante para reconducir el proyecto que era… y hasta hoy.

El P. Tondela ha pasado buena parte de su historia en categorías comarcales, ni siquiera en Segunda…

R. Es un club muy pequeño, de hecho cuando llegamos era una institución sin ánimo de lucro y la conversión a SAD la hicimos nosotros. Gracias al trabajo de Gilberto Coimbra, que es el presidente del club, con una buena promoción de jugadores y tras una serie de éxitos se metió en Primera División de forma sorprendente. Hemos aguantado allí durante mucho tiempo, cada año realizando un pequeño milagro y salvando cinco de siete en el último día. Es el nivel y son las limitaciones a nivel de apoyo presupuestario, institucional o del entorno. Es muy difícil que un club como este se mantenga muchos años en Primera División.

La gente vio que veníamos con la intención de aportar, no de llenar el saco»

P. Hasta que no empiece a rodar el balón hay gente trabajando. ¿Modernizar el club ha sido una de sus prioridades?

R. Cuando decides liderar un proyecto como este, intentas plasmar tus ideas. Para que vengan buenos jugadores hay que poner en buenas condiciones. Con algunas instalaciones es posible crecer y mejorar. En Portugal no es habitual invertir en la marca, en la modernización y profesionalización de los departamentos, pero cada año hemos dado un paso más para tener un club lo más estructurado posible, que no dependa simplemente de que traigas una serie de jugadores y hacerlo bien. con todos, pero en caso de descenso, se sientan las bases para volver a Primera División inmediatamente.

P. Pero hacerlo bien es más difícil si no puedes competir en el mercado…

R. Vamos al mercado cuando no hay nadie. Si tenemos competencia sabemos que no vamos a ganar. Incluso los que suben lo hacen con más presupuesto que nosotros, pero eso tiene su parte de motivación para pegar más. Es imposible acertar siempre, pero aquí se paga caro el que comete más de un error, mientras que otros tienen la posibilidad de repararlo. Solo tenemos una bala y es más complicado, por supuesto.

P. ¿Cómo fue el recibimiento cuando llegaron al club?

R. Estamos en otro país, es cierto, pero eso es algo genérico: cuando llega alguien de fuera, todo el mundo está pendiente de ver cómo cojeas. Cuando vinimos notamos esa expectativa de revisar con qué mentalidad lo hacíamos, pero yo defiendo que se puede manejar bajo uno u otro, pero que los que tienen que ejecutar ese plan son los locales. Más allá de una o dos personas en lugares clave, el resto son personas que ya estaban o que hemos contratado en Portugal. Los que más saben son los que llevan mucho tiempo en un lugar. Una vez que pasó eso, la gente vio que veníamos con la intención de aportar, de crecer, no de llenar el saco como dicen aquí. Creamos departamentos que no existían, porque, como pasa en muchos clubes, todos hacían todo lo posible para salir adelante en el día a día. No hubo delimitación de funciones. Hoy somos el proyecto modelo de la Liga portuguesa para modernizar los clubes pequeños. Es el fruto del trabajo de estos años.

P. ¿Se nota que ha crecido personalmente?

RS Como propietario hay que saber separarse. Eso es difícil, pero para pedir responsabilidades hay que dar libertad para tomar decisiones. No siempre es fácil callarse y dejar que trabajen, pero he aprendido mucho de esa situación. El hecho de ser tan pocos a nivel de dirección hace que acabes involucrándote en la planificación estratégica de todas las áreas. Intento darle espacio a la gente, pero tengo una visión más global de la que tenía.

P. Como futbolista, ya estaba interesado en dirigir…

R. Sí, en los últimos años empecé a entrenar. Siempre digo que ser jugador te ayuda, pero no es suficiente. Hoy los clubes están mucho más profesionalizados, pero antes aprendías cómo no se deben hacer las cosas. La dirección era casi amateur. Pero criticar es fácil y construir es lo complicado, así que empecé a formarme en una licenciatura y diferentes posgrados, especializándome en la gestión de entidades deportivas a nivel global. Si no lo haces, no aportas grandes cosas. Cada vez hay más gente que sabe lo que pasa en el terreno de juego, pero que también está debidamente formada para aportar. Hay que tener herramientas para aprovechar los conocimientos que se van adquiriendo a lo largo de los años de manera consciente o inconsciente.

P. El fútbol es cruel y tiene dos caras. La final de Copa llega justo después del descenso.

R. Era un riesgo que corríamos desde que nos metimos en cuartos, porque no tenemos la fuerza suficiente como equipo para triunfar en los dos. Distraerse tanto con la Copa multiplicaba las posibilidades de acabar pagándola en Liga. En cierto modo es comprensible: casi ningún jugador ha vivido esto en su vida y muchos de ellos no lo volverán a vivir porque es muy difícil. Es una paradoja que en una misma semana vivas uno de los momentos más bonitos y uno de los más tristes.

Hoy somos el proyecto modelo en Portugal para modernizar los pequeños clubes

P. ¿Cómo ve el futuro del club?

R. Primero competir en Copa, siendo consciente de que hay que separar una cosa de la otra, y a partir del día siguiente empezar a construir para volver a competir y volver a Primera, no hay nada más. Ahora es doloroso y duro gestionar esta situación, individualmente y en grupo, pero así es el fútbol y es ley de vida. No somos los primeros ni vamos a ser los últimos en descender, más en equipos de este perfil, Segundo arriba, Primero abajo… es el día a día.

P. Getafe también sirve de ejemplo allí. Regresé una temporada después…

A. Es más fácil decirlo que hacerlo. Hemos trabajado para dotar al club de infraestructura interna y solidez, de forma que si esto llegase a suceder, hubiera herramientas para volver a Primera División. Que no era una catástrofe que acabaría en depresión total y desaparición a nivel profesional.

P. ¿Y el futuro particular de Belenguer?

R. No sé… si me hubieras preguntado hace dos años dónde iba a estar hoy, tampoco te hubiera sabido decir. Seguir trabajando en esta industria, que es para la que me formé y para la que sigo estudiando. Tú también tienes que aprender de esta situación. Ayer les decía a los jugadores que no es momento de reproches, aunque el cuerpo pide desahogo, sino de plantar los pies en la tierra y aguantar la ola. A nivel personal e institucional tenemos que aprovecharlo para crecer. No sirve de nada llorar: los grandes clubes crecen de situaciones como esta y los grandes jugadores las utilizan para mejorar. Evitar este dolor siendo consciente de él es una fuente de energía brutal.

Distraerse tanto con la Copa multiplicaba las posibilidades de pagarla en Liga

P. Más allá de Tondela, ¿qué ha encontrado en Portugal?

R. Muchas cosas buenas. Un país que es fantástico, uno de los mejores lugares para vivir, pero que solo conocí como turista. Y dos instituciones ejemplares de las que formo parte, la Federación y la Liga, en las que hay mucho trabajo por hacer. Estamos en pleno proceso de unificación y venta conjunta de los derechos televisivos, lo que va a cambiar por completo el fútbol portugués. He intentado vincularme desde mi llegada, ser uno más porque no lo entiendo de otra manera, y ha sido una experiencia enriquecedora.

P. Todos los habitantes de Tondela podrán tener entrada para la final…

R. Y sobrará. Aquí no hay sorteos para ver de qué número de socio partimos. Cuando llegamos, la asistencia promedio era de unas 1000 personas y ahora tenemos unos 3000 suscriptores. Es una de las áreas en las que hemos crecido, pero también es la realidad de este club. Hablamos de una ciudad que no tiene sitio para la final, es que la tiene en su estadio. Con toda la población de Tondela aún nos sobran plazas. Tenemos que ir un poco más allá y traer gente de las freguesas para llenarlo. Es una especie de parte romántica de este proyecto.

P. Ahora que están a 90 minutos de un título, ¿recordamos que en el fútbol se pierde más de lo que se gana?

R. Siempre. Hay muchos momentos tristes y pocos felices, sobre todo en equipos pequeños. La realidad del fútbol no aparece en las primeras páginas, porque no es que se pierda más de lo que se gana, sino que a veces ni se gana. Todavía estamos enganchados a este deporte. Cuando llega un momento de alegría, compensa todo lo demás. Por eso hay que aprovecharlo… y celebrarlo.

David Belenguer: «Era impensable y es incomprensible que el Tondela juegue la final de Copa»

FOTOGRAFO OFICIAL TONDELA TEMPORADA 21/22




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