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Así funciona la ‘Doctrina de los paréntesis’ para jubilarse sin haber cotizado en los últimos años


Es una protección para aquellas personas que llevan mucho tiempo sin trabajo y sin posibilidad de encontrar un nuevo empleo.

SRES

A partir de los 65 años, los trabajadores pueden acceder a la jubilación con la pensión completa este 2022, habiendo cotizado un mínimo de 37 años y seis meses. Si no se llega a ese plazo, el trabajador deberá esperar hasta cumplir los 66 años y dos meses. Y también existe la posibilidad de cobrar una pensión de jubilación sólo con haber cotizado el mínimo legal exigido, en concreto, 15 años. En este caso, dos de esos años deberán estar incluidos en los 15 anteriores al momento de solicitar la pensión, lo que se conoce como carencia específica.

Pero, ¿qué ocurre entonces con aquellas personas que, aun habiendo cotizado 15 años, no cumplen con este último requisito? Para responder a esta pregunta, debemos introducirnos en la denominada ‘doctrina del paréntesis’, término acuñado por la jurisprudencia que ofrece la posibilidad de cobrar una pensión de jubilación, por ejemplo, a los parados de larga duración que permanecen registrados como demandantes de empleo. Aunque no son los únicos casos. También pueden utilizarlo las personas que por su estado de salud no hayan podido renovar su registro como demandante de empleo; en personas en situación de discapacidad física/mental; o los que hayan sido privados de libertad por cumplir una pena.

Cómo funciona la doctrina de los paréntesis

En estos casos se puede aplicar la citada ‘doctrina del paréntesis’, que consiste en dejar entre paréntesis los años en los que el trabajador no ha cotizado por causas ajenas a su voluntad y tomar los periodos anteriores al momento en que se impone la obligación de cotizar. . Así, se abre la puerta para que el período de cotización de dos años pueda estar dentro de los 15 años anteriores a la fecha en que finalizó la obligación de cotizar.

Cabe señalar que esta doctrina sólo será válida si se justifica debidamente que la persona siempre tuvo la intención de trabajar aunque, por causas ajenas a su voluntad, no haya podido hacerlo, ya sea porque le ha sido imposible encontrar trabajo. o le ha sido imposible desarrollarlo. Por ello, no se aplicará a los trabajadores en situación de incapacidad permanente total que no acrediten cotizaciones por no mantener el espíritu de trabajo. Es decir, han permanecido inactivos por voluntad propia.


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